El Quiebre con la Beneficencia Oligárquica

Hasta la llegada del peronismo, la asistencia a los pobres estaba en manos de la Sociedad de Beneficencia, presidida por encumbradas damas de la aristocracia terrateniente. Aquellas señoras repartían sobras, ropa usada y pan duro, exigiendo a los desposeídos gratitud humillada y sumisión. Para la oligarquía, la pobreza era una fatalidad irremediable del destino o una falta moral de los pobres.

Eva Perón destruyó para siempre esa concepción paternalista e hipócrita: “La limosna calma los remordimientos de los ricos y humilla el alma de los pobres. La justicia social les devuelve la dignidad”. El 19 de junio de 1948, se creó formalmente la Fundación Eva Perón.

“Para los ricos nunca nada es demasiado bueno; para los pobres, en cambio, siempre ha bastado lo que sobraba. En mi Fundación los pobres recibirán lo mejor: sábanas de hilo, vajilla fina y la mejor medicina, porque lo mejor de la patria es el pueblo.”
— Evita, “La Razón de mi Vida”

Una Revolución de la Salud Pública y Hospitales Modelo

Junto al célebre ministro de Salud Pública, Dr. Ramón Carrillo, la Fundación desplegó un plan sanitario colosal que erradicó el paludismo y la fiebre tifoidea en las provincias del norte.

Se construyeron 21 policlínicos modelo dotados de la aparatología médica más avanzada del mundo, traída de Suiza y Estados Unidos. Hospitales monumentales como el Policlínico Presidente Perón de Avellaneda, el Policlínico Eva Perón de San Martín (hoy Castex), el Policlínico de Lanús y el Hospital de Niños de La Plata ofrecían atención médica, cirugía y medicamentos de máxima excelencia de forma 100% gratuita.

Asimismo, los Trenes Sanitarios recorrían los parajes más remotos del Chaco, Salta y la Patagonia, llevando consultorios odontológicos, radiografías y salas de parto sobre rieles donde el Estado jamás había llegado.

Eva Perón en los Campeonatos de Fútbol Infantil Evita
Los Campeonatos Infantiles Evita: más de 200.000 niños de todo el país compitiendo deportivamente y recibiendo controles médicos y odontológicos integrales.

Los Niños, los Ancianos y el Turismo Social

Bajo la máxima justicialista “En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños”, la Fundación erigió la Ciudad Infantil Amanda Allen en Belgrano, un complejo arquitectónico a escala infantil con jardines, escuelas y juegos mecánicos donde los huérfanos e hijos de obreros vivían como príncipes.

Para los abuelos, se inauguraron los primeros Hogares de Ancianos con comodidades de hotel internacional, jardines y bibliotecas, sepultando los asilos de mendigos del pasado.

El Turismo Social fue otra conquista legendaria: los complejos de hoteles de Chapadmalal (en la costa atlántica) y Embalse de Río Tercero (en las sierras de Córdoba) permitieron que más de un millón de trabajadores, mucamas, obreros de fábrica y sus familias vieran el mar y las sierras por primera vez en sus vidas durante vacaciones pagas.

La Ayuda Directa: El Amor Hecho Materia

Cada año, la Fundación distribuía millones de juguetes a los niños de todo el territorio nacional para la Navidad y Reyes, junto con sidra y pan dulce. Se entregaron más de 500.000 máquinas de coser Singer a madres solteras para brindarles independencia económica en sus hogares, becas universitarias, viviendas en el Barrio Presidente Perón (actual Barrio Saavedra) y ajuares para recién nacidos.

Evita dedicó hasta el último gramo de sus fuerzas físicas a esta obra. La Fundación Eva Perón fue la más hermosa demostración de que cuando el Estado y el amor popular se funden, la dignidad humana triunfa sobre cualquier injusticia.