1. El Bombardeo del 16 de Junio de 1955: Terrorismo de Estado sobre el Pueblo

✈️ La Masacre a Cielo Abierto

A las 12:40 del jueves 16 de junio de 1955, más de 30 aviones de guerra de la Marina de Guerra y de la Fuerza Aérea arrojaron 9,5 toneladas de bombas de demolición y metralla sobre la Plaza de Mayo, la Casa Rosada y la sede de la CGT, ametrallando indiscriminadamente a civiles indefensos en el centro de la ciudad de Buenos Aires.

Las aeronaves golpistas llevaban pintado sobre el fuselaje el signo de la cruz con la palabra “Cristo Vence”. Fue el bombardeo más sangriento sobre una población civil en la historia del continente sudamericano: dejó más de 308 muertos identificados (incluyendo a decenas de niños de una escuela que viajaban en un trolebús destrozado en Paseo Colón) y más de 1.200 heridos y mutilados.

El objetivo de los conspiradores navales —comandados por el contralmirante Samuel Toranzo Calderón y con apoyo de dirigentes políticos conservadores y de la oposición radical antiperonista— era asesinar al presidente Juan Domingo Perón y sembrar el terror para consumar el golpe de Estado.

Tres meses después, en septiembre de 1955, estalló el golpe final autodenominado “Revolución Libertadora”, encabezado por Eduardo Lonardi, Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas. Perón, para evitar una guerra civil prolongada y un baño de sangre entre hermanos argentinos, presentó su renuncia y partió al exilio en la cañonera paraguaya Paraguay.

“Entre la sangre y el tiempo, elegí el tiempo. Porque la sangre derramada no se recupera jamás, pero el tiempo y la verdad son siempre los mejores aliados de los pueblos justos.”
— Juan Domingo Perón en el exilio
Perón en el exilio español
Perón en Madrid: dieciocho años de conducción estratégica a distancia, manteniendo la lealtad de la clase trabajadora argentina.

2. La Proscripción y los Fusilamientos de 1956

Instalada en el poder, la dictadura de Aramburu y Rojas desató una persecución implacable:

3. El Radicalismo ante el Peronismo: Oposición Feroz y Alianzas Populares

La relación de la Unión Cívica Radical (UCR) con el peronismo durante las décadas de 1940 a 1970 fue compleja, contradictoria y dividió profundamente a las aguas partidarias:

Los Sectores Radicales Antiperonistas y el Operativo Retorno

Los sectores más conservadores del radicalismo, agrupados en la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) y conducidos inicialmente por Ricardo Balbín, formaron parte de la conspiración golpista contra el peronismo:

  • Miguel Ángel Zavala Ortiz: Destacado dirigente radical que formó parte activa de la conspiración cívico-militar de 1955, subió a uno de los aviones golpistas el 16 de junio de 1955 que bombardearon la Plaza de Mayo y luego huyó a Montevideo. Paradójicamente, en 1963 fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores del presidente radical Arturo Umberto Illia.
  • La Presidencia de Arturo Illia (1963-1966) y el Veto al Retorno: Illia asumió la presidencia en 1963 tras ganar con apenas el 25% de los votos en comicios donde el peronismo estuvo estrictamente proscripto (el voto en blanco peronista fue la segunda fuerza con el 20%). Aunque legalizó algunos aspectos civiles del peronismo, mantuvo la proscripción de Perón.
  • El Bloqueo del Primer Retorno de Perón (Diciembre de 1964): Cuando el General Perón intentó su primer regreso a la patria el 2 de diciembre de 1964 en un avión comercial de Iberia, el gobierno de Arturo Illia envió instrucciones diplomáticas directas a la dictadura militar de Brasil (Humberto Castelo Branco) para que el avión fuera interceptado en el aeropuerto de El Galeão en Río de Janeiro, forzando a Perón a descender y expulsándolo de regreso a Madrid.
Los Radicales que Comprendieron y Apoyaron al Peronismo

En el ala opuesta, los sectores yrigoyenistas y de raigambre popular comprendieron que el peronismo era el continuador histórico de las luchas populares de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen:

  • Hortensio Quijano: Prestigioso abogado y dirigente radical correntino de la UCR Junta Renovadora, acompañó a Perón como Vicepresidente de la Nación (1946-1952), forjando la primera gran alianza popular entre el laborismo y el radicalismo nacional.
  • FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina): Intelectuales y militantes gigantescos como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Gabriel del Mazo y Homero Manzi. Todos ellos rompieron con el Comité Nacional de la UCR al ver su capitulación ante la oligarquía conservadora y se incorporaron plenamente al peronismo, aportando su pluma lúcida y su patriotismo doctrinario.
  • Arturo Frondizi y el Pacto de Caracas (1958): Para las elecciones de 1958, Arturo Frondizi (UCRI) firmó a través de Rogelio Frigerio y John William Cooke el célebre Pacto de Caracas con Perón en el exilio, comprometiéndose a levantar la proscripción a cambio de los millones de votos del movimiento peronista, logrando así la presidencia.

4. El Triunfo de la Lealtad y el Abrazo Perón-Balbín (1972-1974)

Tras dieciocho años de resistencia inclaudicable, huelgas generales y el canto obstinado en las fábricas “¡Luche y vuelve!”, la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse tuvo que retroceder. El 17 de noviembre de 1972, bajo la lluvia en Ezeiza, Juan Domingo Perón pisaba suelo patrio nuevamente, acompañado por José Ignacio Rucci y miles de militantes.

En una lección magistral de grandeza republicana y pacificación, Perón no regresó con rencores ni afán de venganza. Convocó a todas las fuerzas políticas en La Hora del Pueblo y pronunció la frase que marcó el destino ético de la democracia argentina:

“Para un peronista de antes no había nada mejor que otro peronista; para un peronista de hoy, no hay nada mejor que otro argentino.”
— Juan Domingo Perón, 1973

El punto culminante de la reconciliación nacional se produjo cuando Perón visitó personalmente a su histórico adversario Ricardo Balbín en su casa de La Plata, saltando la medianera para fundirse en un abrazo fraterno.

El 1 de julio de 1974, al morir el General Perón siendo presidente constitucional de todos los argentinos por tercera vez, fue el propio Ricardo Balbín quien despidió sus restos mortales en el Congreso de la Nación con un discurso de inmortal estatura cívica:

“No sería leal si no dijera también que vengo en nombre de mis viejas luchas; que por haber sido claras, sinceras y evidentes, permitieron en estos últimos tiempos la comprensión final... No habría perdón para nosotros si los argentinos no aprendiéramos de este momento... Este viejo adversario despide a un amigo.”
— Ricardo Balbín, 4 de Julio de 1974